La obsesiva pasión por la cirugía de Justin Jedlica, el “Ken” humano.

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Justin Jedlica, americano de 32 años residente en el estado de Nueva York, y casi con un centenar de cirugías sobre su cuerpo, según su testimonio, está muy cerca de lograr el sueño de su obsesiva pasión, llegar a convertirse en un doble perfecto, del conocido muñeco (y novio de Barbie) Ken.

Justin Jedlica ha invertido tanto tiempo como dinero en su propósito de alcanzar su estereotipo ideal de masculinidad, y ha llegado a gastar más de 100.00 dolares en operaciones a lo largo de 10 años. Al parecer el propio Jedlica, confiesa abiertamente su intención de continuar operándose para acercarse cada vez más a la perfección estética que busca.

Durante este largo proceso, se ha sometido a diferentes intervenciones: escultura de abdominales, pectorales y bíceps, glúteos, ojos, pómulos y nariz (esta última llegándola a retocar hasta en 5 ocasiones distintas sin obtener aun el resultado deseado).  Aun cuando Jedlica es consciente de que tal desmedida cantidad de operaciones y de silicona podría poner su salud en riesgo, considera que el precio a pagar es demasiado pequeño comparado con su sueño de tener “su cuerpo perfecto”.

“Me gusta hacer una metamorfosis conmigo mismo, y mientras más extraña la cirugía mejor. Ir en contra de la norma es muy divertido”. Según expertos psicólogos, Justin Jedlica, podría estar padeciendo lo que denomina un “trastorno dismórfico corporal” , el cual consiste en una preocupación obsesiva por algún defecto percibido en las características físicas del individuo, ya sea éste real o imaginario. Esta distorsión llega a causar una inquietud y un malestar que pueden desembocar en una profunda depresión psicológica y otros trastornos relacionados con la causa.

La ética y la responsabilidad moral de los cirujanos debería saber identificar este tipo de problemas para frenar su mano a la hora de alimentar un problema de tal magnitud que podría implicar un deterioro de la salud en estos pacientes.

Curiosamente esta noticia viene repitiéndose en el tiempo y nos dejan con varios protagonistas como Valeria Lukyanova de la cual ya os hablamos anteriormente, Dakota Rose, Venus Palermo,  y que ha causado cientos de admiradores y detractores.

¿Donde está el límite entre una sana intervención para buscar nuestra imagen deseada, y el inconformismo ante los resultados que puede llevar a poner en riesgo nuestra salud? ¿Que opináis?


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