Historias de mi consulta. Capitulo 2: Isabel e Marta, madre e hija, pexia y mamoplastia de aumento.

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Isabel y Marta (madre e hija, nombres ficticios)
Mamoplastia de aumento discreta, mastopexia y reconstrucción.
48 y 26 años.
Ama de casa y camarera.
Écija, Sevilla.

Hoy llueve (¡por fin!) y me encanta. ¿Pero que nos pasa al volante? Qué locura esta mañana por favor. No se como lo hago realmente, pero al final siempre llego 10 minutos tarde, y es que de 9:00 a 9:30 “arreglo el mundo” en media hora: whatsapps, me encuentro con alguien en el ascensor (parece que tras el fin de semana hay mas que contar), a Dirección a rematar algún asunto de burocracia…

Es agradable cuando se abre el ascensor y veo mi consulta iluminada con alguna paciente y su pareja charlando, abrigados y sonrientes sentados esperando. Mi preocupación cada mañana es que nadie espere más de la cuenta y los hago pasar al segundo, el tiempo de quitarme el chaquetón.

La primera pareja de hoy a vosotros os puede parecer curiosa, pero para nosotras no es tan rara de ver. Una hija y su madre en la que los papeles naturales que se dan en una consulta de Cirugía Estética se invierten: la paciente en este caso es la madre. Hace años no tanto, pero hoy dia, hijas maduras y seguras de si mismas son las que animan a sus madres a cuidarse, hasta el punto de recomendarles arreglarse el pecho. Es curioso que que vengan con las hijas y no con el marido. ¿Ellos no animan o simplemente no cuentan?. No lo se, quizás es que como una mujer no va a entenderte ningún hombre.

Empiezan siempre hablando las hijas:

- Mi madre aún es joven y es muy guapa…
- Ya lo veo Marta, ya lo veo
– Algunas pacientes mías de 50 todavía tienen ese brillo en los ojos, y esa dulzura que las hace tan femeninas
- Vamos que mire usted, se compra algunas cositas en el Bershka y todo… – dijo mientras señalaba el pantalón estampado con celeste y rosa que llevaba su madre.

Estamos hablando de pacientes que quieren gustarse ante el espejo y que realmente aún conservan espíritu joven. Lo hacen sobre todo por ellas, pero necesitan muchísimo apoyo emocional de sus hijas/os, pues sin ese último empujón se sienten extrañas dando el paso. Y creo que lo hacen por lo responsables que son, por miedo a que pase algo en quirófano y no puedan estar al pié del cañón, como siempre están.

Suelen ser cirugías técnicamente muy fáciles, porque piden naturalidad…nada estridente o que llame la atención. Sólo desean rejuvenecer y reconstruir. Son pacientes cuyos tejidos son flexibles y suelen comprender la secuela de la cicatriz sin mucho esfuerzo. En esos criterios estéticos coincidimos: algo natural, que recupere la forma y que siente bien la ropa, escotes ligeros y por supuesto que nadie se de cuenta.

La primera visita es fluida. Debo explorarles al comenzar para hablar de su caso particular. Pero suele ser agradable porque conectamos fácilmente en una conversación a tres bandas en la que yo al final siempre acabo haciendo un curioso papel de intermediaria entre madre e hija. Aquí las hijas, han “bicheado” ya en Internet y vienen con todo planificado: la idea de prótesis anatómicas, la vía de entrada, el postoperatorio, etc. Pero claro, me encuentran a mi que tengo las cosas aún más claras a estas alturas y en algunas cosas les cambio la perspectiva hablándoles de lo que necesitan sin dudarlo mucho.

El pecho de Isabel era un pecho bonito y mediano, pero con falta de turgencia. A esa edad suele aparecer ese “hachazo” que tanto les molesta en la axila y presentan algo de caída sobre un cuerpo que está rectificado por la madurez.

Aquí es donde tengo que aclarar, que son casos muy particulares los que os cuento y no debeis tomarme al pie de la letra cuando hablo en general, pues lo primero que tengo que hacer es exploraros para realizar vuestra CORRECTA Y ADECUADA indicación.

Todo fue perfecto. El postoperatorio sencillo y las revisiones rutinarias. Esta paciente, ya tiene un pechito normal, talla 90, y sus amigas la miran porque brilla todavía mas y va monisima vestida. Algunas se preguntan porque será tan feliz…pero solo las mas intimas irán conociendo sus motivos.

De nuevo hay que trabajar con “CABEZA Y CORAZON”. La cabeza porque en estos casos hay que hablar de tallas discretas y el corazón porque no hay que juzgarlas por querer gustarse y seguir siendo femeninas, a su edad.

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