El postoperatorio y sus implicaciones emocionales en operaciones de cirugía estética.

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Casi todos los pacientes, en mayor o menor medida, tienen algún tipo de miedo al enfrentarse a una operación: “¿Me dolerá el post-operatorio?” “¿Habrá complicaciones durante la operación?” “¿Me dolerá algo con anestesia local bajo sedación?”, etc Casi todas estas preguntas son derivadas del desconocimiento, y con apenas 20 minutos de conversación en nuestra consulta conseguimos que esas dudas desaparezcan. El postoperatorio y sus implicaciones emocionales en la cirugía estética. Al considerar la cirugía plástica, muchas personas piensan en que también hay, además de los físicos, aspectos emocionales que conlleva la decisión de alterar quirúrgicamente la apariencia propia. Las personas que quieren operarse pero no piensan en ello suelen centrarse en los efectos positivos, ya que esperan que la cirugía plástica mejorará su confianza y autoestima. Aunque estos beneficios psicológicos positivos son sin duda una parte fundamental de la decisión a la hora de pasar por quirófano, es necesario ser conscientes de que someterse a una cirugía para mejorar la apariencia puede tener algunos efectos secundarios emocionales adversos.

Depresión PostQuirúrgica

La incidencia de la depresión postquirúrgica es más general de lo que solemos creer y es un área que en muchas consultas normalmente se pasa por alto, la tarea de informar sobre los “riesgos y complicaciones de la cirugía”. Nuestro equipo considera muy importante que el paciente tenga total conocimiento sobre ello antes de operarse. Por este motivo hoy vamos a examinar algunos de los principales contribuyentes a la depresión post-quirúrgica, la mayoría de los cuales son comunes a cualquier tipo de cirugía y no exclusivamente a la cirugía estética o plástica.

Los efectos de la anestesia

Los rastros de los productos químicos utilizados en la anestesia general pueden permanecer en los tejidos del cuerpo un máximo de tres semanas. Estos residuos afectan tanto física como emocionalmente. Estos efectos residuales pueden incluir letargo y depresión, e incluso episodios de llanto inexplicable o desesperación. La incidencia de estos efectos parece aumentar en proporción a la edad del paciente. En nuestra consulta de Sevilla, como sabéis, estamos introduciendo para la mayoría de cirugías que lo permiten, la cirugía con anestesia local bajo sedación, mucho menos invasiva y que no suele provocar todas estas molestias descritas.

Medicamentos para el dolor

Es normal tras una intervención quirúrgica requerir al menos durante un breve periodo algún fármaco para el dolor como algunos analgésico narcótico recetado. Hay que entender que los analgésicos narcóticos son un tipo de fármaco que se consideran depresivos. Esto no significa necesariamente que vaya a provocar depresión. En términos sencillos, sólo significa que tienden al decaimiento, al igual que el alcohol, pero en una escala más grande. Al igual que las personas tienen diferentes reacciones emocionales a la intoxicación con alcohol, también tienen diferentes reacciones al consumo de medicamentos para el dolor, y puede que en algunos casos (muy pocos), sus efectos sean más notables en el organismo.

“Quiero volver a mi vida normal” o las restricciones físicas inherentes a la recuperación

Casi nadie disfruta de estar atrapado en la cama, dependiendo de otros para realizar las tareas básicas. Tras una operación el paciente se ve obligado a abandonar sus rutinas habituales y tomarse un tiempo para sanar. Los sentimientos de inquietud, el aburrimiento, la impotencia e incluso el sentimiento de inutilidad son bastante comunes. Además, la falta de actividad física por lo general significa una escasez de endorfinas, que nunca es una buena cosa si al estado de ánimo se refiere.

“Tengo moratones y se me ve mucho la cicatriz después de la operación”

Cuando uno se mira al espejo y se ve mal físicamente, es muy probable que se sienta mal emocionalmente. Imagínate tumbado en la cama con dolor, dopado por la medicación que te hace sentir un poco asqueado… entonces te levantas y vas al espejo para echar un vistazo y nunca te ves bien. Esto es muy normal durante el post-operatorio, más aún si es de carácter estético, ya que el cerebro busca una mejoría inmediata y no la encuentra (como es normal, tras horas después de una operación, donde los tejidos tienen que volver a su estado normal tras el quirófano).

Todo es temporal

Es importante recordar que todos los contribuyentes anteriores a la depresión post-quirúrgica son temporales. Por eso hay que estar muy tranquilos, dar tiempo al tiempo y por supuesto, mantener siempre el resultado final en mente. Nuestro acompañamiento en revisiones, llamadas, emails y seguimiento en general os ayudará mucho. El mejor consejo es vivir simplemente el post-operatorio de una manera natural y relajada, sin darle mucha importancia…pero, aquí van unos consejos que os pueden ayudar.
Asegúrate de que tienes un fuerte sistema de apoyo emocional en tu entorno. Cónyuges, hermanos, padres, hijos adultos, y los amigos pueden ser una ayuda muy valiosa en tu recuperación. Si un ser querido ha tenido cualquier tipo de cirugía plástica antes, eso es mucho mejor. Habla de sus preocupaciones y sentimientos con ellos. Puede ser muy reconfortante saber que no estás solo en esto.
Ten un plan. Configura tu “periodo de recuperación” antes de ir a la cirugía. Acomoda una zona cerca del baño con todo lo necesario cerca, como libros, películas, ropa limpia y cómoda, comida saludable, e incluso recoloca el teléfono o la tele para hacer de este tiempo algo liviano.
Sigue las instrucciones de tu cirujano. Asegúrate de tomar todos los medicamentos exactamente según lo prescrito por su tu médico. Es importante respetar los tiempos indicados para la abstención de la actividad rutinaria normal o la retiración de los vendajes. No tires de los puntos de sutura ni toques las zonas de incisión ya que eso puede conducir a la infección.
Tómate un descanso. No trates de ser un súper héroe. Este es el momento en que se supone que tus seres queridos van a cuidar de ti, no al revés. No volver a trabajar antes de estar listo es muy importante, aunque se haya superado el tiempo estipulado por el doctor.
Se paciente con el proceso de curación. No hagas juicios sobre el resultado, mientras que todavía estás hinchado, magullado y cosido. Todo tiene su momento.
Come lo mejor posible. En los primeros días, probablemente no tendrás mucho apetito. Cuando te sientas listo para comer, hazte ese favor y come la comida más fresca, más nutritiva que puedas encontrar para ayudar a tu cuerpo a sanar. (Esto no sólo acelera el proceso de curación sino que va a hacer mucho bien por tu estado mental y emocional.) Además, es fundamental beber mucha agua y descansar mucho.
Evita el alcohol y otras sustancias durante al menos tres semanas. Consulta con tu cirujano para obtener recomendaciones específicas.
En caso de duda, llama a tu cirujano. Tu cirujano está capacitado para tratar no sólo las complicaciones físicas de la cirugía, sino también emocionales. La Doctora Durbán entiende lo que está pasando por tu cabeza y seguro que puede ayudarte hablar con ella. El cirujano también puede decidir cambiar tu medicamento si cree que tu receta actual está contribuyendo a los problemas emocionales negativos que estás experimentando. Por otra parte, si es necesario, se puede referir a un profesional de salud mental capacitado para hacer frente a una depresión post-quirúrgica, que si bien no es muy frecuente, puede como hemos visto, aparecer.


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