Distintos perfiles en Cirugía Estética: menores de edad, muchachas jóvenes o mujeres maduras

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A mi consulta llegan personas de diversa índole y edad muy variada. En la mayoría de los casos esta edad se ajusta a los requerimientos propios y generales de la cirugía y resultados que demanda dicho paciente. Sin embargo, no siempre es así, y los profesionales tenemos que personalizar mucho la indicación.

Lo cierto es que, como especialista en cirugía plástica y reconstructiva, opino que la edad es un factor clave a tener en cuenta en la mayoría de los casos. El desarrollo físico y psicológico que vamos atravesando en las distintas etapas de nuestras vidas son premisas básicas a tomar en consideración para obtener resultados óptimos.

El cuerpo y la mente de la persona que desea someterse a este tipo de cirugía han de estar preparados para las consecuencias  que conlleva este proceso. Como marco general, en la práctica médica nos encontramos con la premisa de que “nunca se debe operar una zona del cuerpo que no esté totalmente desarrollada”, pero cada paciente es un mundo, y no hay reglas fijas.

En casos de cirugía con menores por ejemplo, el especialista debe valorar caso a caso, personalizadamente, si el desarrollo que aún no se ha completado corregirá ciertos aspectos estéticos o si es mejor atajar un problema que acompleja al paciente cuanto antes.

Por ejemplo se dice que por regla general “una rinoplastia no debe realizarse hasta los 16 años que es cuando todos los tejidos de la nariz se han desarrollado” pero el talento y la experiencia de un profesional pueden, en algunos casos anticiparse a ello.

Lo mismo ocurre con las operaciones de aumento de pecho donde la idea extendida es que “No se debe de retocar el pecho de una mujer menor de 18 años porque puede no haber terminado su etapa de desarrollo” pero hay casos en los que. tras una exploración anatómica profunda y una valoración del paciente podemos, con buen criterio, prescribir entrar en quirófano.

Existen también aspectos algo más generalizados que si suelen cumplirse en el 100% de los casos como por ejemplo el hecho de que “Una abdominoplastia no debe ser realizada a una persona menor de 30 años.” ya que los resultados a medio-largo plazo no se mantendrán debido a como el cuerpo suele depositar en estas etapas las acumulaciones de grasa.

Además no es suficiente fijarnos en el plano físico. El desarrollo psicológico es también  fundamental en este tipo de cirugías. Hay que estar psicológicamente preparado para someterse a un cambio físico de estas características. Si la persona no está en una buena disposición, ni importa cuan bueno sea el resultado físico final, la cirugía nunca tendrá resultados satisfactorios. Incluso puede convertirse en el origen de otros nuevos problemas.

Una edad avanzada, paralelamente, también tiene otras implicaciones en el campo de la cirugía plástica y reconstructiva. Si el paciente sobrepasa los 50 años se debe ser cauteloso y hacer un profundo reconocimiento médico previo antes si quiera de barajar los distintos tratamientos, diagnósticos, prescripciones y decisiones. A partir de esta edad las consecuencias de este tipo de cirugía pueden ser muy traumáticas si la salud del paciente no es la recomendada. Incluso la entrada a quirófano (anestesia, post-operatorio, etc) conlleva un estudio especial del estado general del organismo

Mi equipo y yo ponemos, además del corazón, la cabeza en todo nuestro trabajo. Tenemos vocación y somos conscientes de que gran parte de nuestra labor radica en esta fase de la exploración física y mental: la prevención y nuestra experiencia son clave.

Por eso en nuestra consulta, el primer paso es conocerte y ayudarte como especialistas a comprobar, que efectivamente estás física y psíquicamente preparado para retocar tu cuerpo. Así la cirugía será un éxito que te ayudará a mejorar tu calidad de vida.


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