Historias de mi consulta. Capitulo 1: Laura, reducción de pecho.

consultadurbonidas

Laura (nombre ficticio)
Reducción de pecho.
26 años.
Estudiante de postgrado.
Motril, Granada.

Viernes, por fin. Subía en el ascensor del hospital, guardando llaves y comprobando el whatsapp…. y como de costumbre cuando subo en el ascensor, una chica leyendo el “supercartel” donde localizar las especialidades de nuestro hospital, algo desorientada.

- ¿Buenos días te ayudo? ¿A donde vas?.

- ¡ Hola pues…! ¡Ay! ¿Usted es la Doctora Durbán verdad? Yo soy Laura, la chica de Granada, que ganas tenía de conocerla, por fin nos vemos después de tanto e-mail”. – Y así la conocí…sin bata y sin maquillar (muchos viernes con tanta carrera, lo hago tras ver a la segunda paciente citada).

- Ea pues ya nos vemos cara a cara ¿eh? que eso es lo mejor para todo – Le dije yo, a lo que sonrió ella asintiendo con la cabeza.

Ella era un chica muy linda de cara, morenita con ojos claros, y de una belleza muy muy dulce. Vestida con ropa ancha y algo oscura y de estatura media-baja. Sin maquillar y con gafas que escondían su mirada limpia. Llamaba la atención su aura retraída y vergonzosa, un perfil que se repite mucho en las pacientes que desean intervenirse de una mamoplastia de reduccción. Son chicas que a menudo suelen ocultarse con el vestuario, y buscar una apariencia más bien discreta.

Normalmente aborrezco los estereotipos de cualquier clase, pero cuando trabajas en una profesión así, puedes observar ciertos patrones. Hablamos por supuesto de rasgos generalesque no nos deben hacer encasillar a nadie, pero si que algo orientan y ayudan. Os examino desde el primer paso en la consulta y es cierto que algunas veces no se cumplen.

Llegamos a la consulta y le di los buenos días a Ana, mi secretaria.

- Buenos días Ana, vamos a empezar, guiñándole un ojo “de luego hablamos”.

Ana, mi secretaria, que ya llevaba un rato dentro preparando la tarde, hablaba con una paciente por el móvil a la vez que me iba diciendo con gestos que la tercera cita se cancelaba. A estas alturas ella y yo somos capaces de contarnos la Biblia con tres miradas.

- Venga, pasa directamente Laura -le dije mientras me ponía la bata- .

Tras haber dado apenas dos o tres pasos, se quedó en medio de la habitación. Ya desde el principio me fijé en la postura de sus hombros, metidos hacia adentro y hacia adelante, como protegiéndose u ocultándose.

- Pasa mujer, siéntate, esta es como mi segunda casa…te quiero relajada, que si no, ahora no procesas bien todo lo que vamos a ver.

Es importante relajar a este tipo de pacientes desde el primer momento. Son chicas que me gusta conocer en el plano personal incluso antes que en el físico. Suelen tener una personalidad más reservada que otros perfiles, como pueden ser las chicas que desean una rinoplastia o una otoplastia (complejos mucho mas concretos y visibles, por lo que lo han expresado y participado a su ambiente y han recibido mas apoyo normalmente). Hay que preparar bien el terreno siendo especialmente agradables con ellas para que luego, más tarde, se suelten en la conversación.

- Bueno pues tú dirás, yo te escucho – le dije mientras me sentaba -.

- “Lo que hemos hablado Doctora, que me quiero reducir el pecho” – cosa que evidentemente, ya sabía, así que inmediatamente empecé yo a hablar. A veces hablo y hablo, hasta que ellas dejan de estar bloqueadas los primeros 10 minutos. Estuvimos hablando diez minutos el viaje, de su ropa, de que no venía acompañada…sus motivaciones, sus gustos, los estudios y sus búsquedas por Internet. Las pacientes que demandan una reducción de pecho suelen ser chicas jóvenes que vienen muy informadas, se pegan las horas y las horas estudiando por webs y foros. Conocen casi todo acerca de técnicas, resultados, post-operatorios…todo. Este tipo de pacientes por regla general suele ser de chicas muy inteligentes, responsables y sensibles. Además de vienen a la primera consulta tensionadas, pues son muchas vueltas a la cabeza semanas o meses a este momento. Han querido hacerlo siempre, pero necesitan algo de apoyo.

- Bueno Doctora, usted sabe, nada que no hayamos dicho ya por correo estas semanas. Ya lo que queda es que me valore en persona lo que hemos estado hablando. Como le conté, yo he estado investigando algunos clínicas por Granada y por Málaga porque en Motril no hay nada evidentemente. Incluso e ido a varias, pero no me ha convencido ninguna. La vi a usted en Internet y me dio muy buen feeling y…bueno aquí estoy.

Normalmente la indicación de reducir es adecuada en casi todos los casos. Excepcionalmente hay alguna paciente que tiene el pecho grande pero precioso , y aun entendiendo su dificultad para vestirse y hacer deporte o su complejo y la convenzo para no intervenirse todavía , ya que suele ser un pecho turgente y una piel muy inextensible que se marcara demasiado y en mi experiencia, se desilusionan.

- Ya se que es una cicatriz muy grande, pero me da igual. No me las va a ver nadie. Es ahora y no dejo que me las vean…o sea que… – Una diferencia considerable con otro tipo de paciente.

- No te preocupes Laura, nosotras vamos a hablar de la cicatriz, de forma general y también para tu caso concreto. Ahora luego ya te desvistes y vamos marcando y viendo opciones según tu anatomía, la caída de tu pecho, si es predominante mente graso o glandular , la elasticidad de tu piel y todos esos factores. Mira, hay varios tipos de ptosis que se suelen presentar en una hipertrofia mamaria… – Le iba diciendo mientras dibujaba en papel.

Es necesario hablar de todo en consulta. Ciertamente algo que como profesional me preocupa es que muchos centros médicos esconden, o cuanto menos no mencionan, aspectos relevantes como la cicatriz en muchas de sus intervenciones, probablemente guiados por el miedo a perder un paciente. Es una mirada muy cortoplacista en mi opinión, porque luego se pueden encontrar con la insatisfacción de un resultado que no se esperaba. Cada paciente es un mundo y cada intervención, aunque hay patrones comunes, es única, por lo que hay que anticiparse a todo en las consultas previas. Y justamente en la mamoplastia de reducción, que tiene un tremendo balance positivo sobre la paciente, la única “pega” que tiene es una cicatriz amplía para conseguir una forma bonita en el pecho resultante. Les digo es una cirugía de 9 contra 1: postoperatorio poco doloroso, anestesia local bajo sedación, satisfacción…pero una cicatriz que no desaparece y es visual.

La cirugía para eliminar exceso de glándula mamaria, (lo cual denominamos hipertrofia mamaria) realmente no tiene conlleva apenas dolor en la recuperación, pero la intervención es compleja y laboriosa ya que hay que desmontar una mama técnicamente y hay que volverla a montar. Son unas tres horas de cirugía que realmente tiene poco o ningún riesgo médico, aunque si hay que tener mucha precisión, experiencia y es de esmerarse ,de detalle, para conseguir un resultado notable. Es casi una “desmontar y esculpir la nueva mama” dicho sin exagerar. Hay que decidir cuidadosamente de dónde eliminar tejido y donde re-anclar o resuturar, sobre todo buscando que el resultado sea duradero con los años, hablando de factores como la turgencia, la proyección, el volumen, etc.

(…)

Cuando Laura vino a su última revisión ya era la última semana de Noviembre, aunque por el calor que hacía parecía que estábamos a finales de verano. Sabía que la revisión con ella era ver y explicar algunos detalles. La intervención y el postoperatorio fueron muy bien, con ningún contratiempo, aunque como siempre, ya estaba cansada de tantas curas. La cicatriz hay que cuidarla todos los días durante un mes o mas…primero como herida quirúrgica que es y después propiamente la cicatriz. Cremas y parches y mucha observación y cuidado. El resultado general fue muy satisfactorio. En palabras de nuestra paciente “imposible mejorarlo”.

Lo primero que me fijé (y le dije) al verla era que se estaba dejando el pelo largo, y que su postura no era tan encorvada como la primera vez que nos vimos. Los problemas musculares que decía padecer durante toda su adolescencia, aún tardarían tiempo en desaparecer, pues la anatomía tiene que adaptarse a la nueva forma durante meses (o incluso años). No obstante la inercia general que cogen estas pacientes es tan buena que les cambia la vida en poco tiempo. Se cuidan más, comienzan a hacer ejercicio, etc. Por no mencionar claro, que socialmente les ayuda mucho, pues muchas de ellas antes de operarse sienten un estigma social, integrándose de forma deficiente en clase o en el trabajo debido a tener un pecho más grande que el canon imperante. Simplemente, no se gustan.

- Muchas gracias por todo Doctora, lo tenía que haber hecho mucho antes y no esperar hasta tan mayor. Ahora lo se. – Me iba diciendo mientras nos íbamos despidiendo.

Realmente me gustaría poder llegar a todas esas madres: si vuestra hija se oculta, le condiciona para ir a la playa, vestirse cada día, no disfruta cambiando de ropa o yendo de compras, os animo a que consulteis. Siempre hablando de una edad lógica y unos motivos justificados claro. Pero tengo la opinión que la personalidad y la autoestima de una joven se forma mucho antes de tener 45 años, que es cuando creemos que estarán preparadas para todo. Al primer síntoma de tristeza, exclusión o perdida de auto-estima ¿por qué esperar?. Estamos hablando de la felicidad de una persona joven, más fragil y sensible. Aunque hablemos de un caso prematuro, como por ejemplo 16 años, ya está sufriendo sin perspectivas de cambio, más bien todo lo contrario.

La cirugía estética es una rama de la medicina que puede hacer mucho bien por las personas, sólo hay que implementarla con cabeza y corazón. En este caso “la parte de cabeza” sería pensar en su anatomía y su edad, y “la parte de corazón” sería hacerlas sonreír.

—–

¿Te has sentido identificada con esta historia de mi consulta?
¿Quieres contar tu caso en los comentarios? Puede que eso ayude a otras chicas a decidirse.

¿te gustaría recibir más información sobre precios o procedimientos?
No dudes en ponerte en contacto con nosotros, en el email info@doctoradurban.com o en el teléfono 954 46 40 58