Todo lo que debes saber sobre embarazo, lactancia y el aumento de pecho o mamoplastia.

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Aspectos previos a tener en cuenta.

Entre las cuestiones más recurrentes que asaltan a las mujeres que han decidido dar el paso de intervenirse de una mamoplastia de aumento se encuentran las relacionadas con la maternidad. Y no es casualidad, el pecho es como todos sabemos, una de las partes del cuerpo femenino más estrechamente relacionadas con ese gran regalo que es para nosotras la posibilidad de poder gestar una nueva vida.

Hacéis bien en preocuparos por ello. De hecho, me parece un buen indicativo que preguntéis en consulta sobre aspectos a largo plazo como este, pues eso demuestra que sois conscientes de la decisión que estáis tomado y el proceso que vais a seguir.

Antes de intentar entrar resolver las grandes preguntas sobre el tema, es importante que veamos de forma rápida y resumida como es físicamente el pecho de una mujer, ya que eso os ayudará a entender todo mejor, de una forma más integral.

La mama consta de varias partes, de las que destacamos principalmente tres:

  • Tejido muscular, acúmulo graso y piel: El tipo y tamaño de músculo pectoral es variable en cada mujer y toma configuraciones anatómicas distintas, con variaciones estéticas múltiples pero con una misma funcionalidad. La grasa que recubre las glándulas mamarias puede ser variable de igual manera, más o menos poblada sin que ello afecte en absoluto a la capacidad de dar el pecho a un hijo. El desconocimiento lleva a pensar que una madre con poco pecho no será capaz de alimentar a su bebé cuando esto es radicalmente falso. Incluso el pecho más pequeño está totalmente preparado para ello, pues lo importante no es el volumen de la mama, sino el buen funcionamiento de las glándulas que residen en su interior. La zona de grasa suele ser la mayor parte del seno. Es a lo que nos referimos la mayoría de las veces, tomando la parte por el todo, como el seno, el pecho o la teta. Por último la piel y los vasos sanguíneos completan, recubren y riegan todo el conjunto.
  • Glándula mamarias: Conectada con el pezón y soportada por ese acúmulo graso que decíamos que da consistencia al pecho. Esta es la parte encargada una vez llegado el momento, de producir leche y alimentar a nuestra descendencia. Está compuesta de unos lóbulos y conductos galactóforos en los que se genera y circula la leche materna.
  • Pezón: Recubierto por la areola, es la parte de la mama través del cual surge la leche que mama el recién nacido.

Las mujeres que están gestando ven como de forma natural su pecho cambia en ese proceso. No todas tienen el mismo grado de transformación:

  • Los senos se vuelven más grandes
  • Se hace más visible un mayor número de venas
  • Se oscurece la areola y el pezón, y este queda más resaltado y prominente
  • Cosquilleo
  • Mayor sensibilidad en toda la zona del pecho

Tanto la piel que recubre el seno como los ligamentos que lo soportan se estiran más allá de lo que lo han hecho nunca, causando respectivamente las famosas estrías y un efecto de “descolgamiento” en el polo superior.

Veamos ahora su relación con una intervención de aumento de pecho, a través de las preguntas y dudas que soléis plantearnos en nuestra consulta de Sevilla.

2 ¿Me opero antes o después de ser madre?

Me hacéis esta pregunta esperando una respuesta clara por mi parte, pero es una pregunta que más bien debéis responder vosotras, viendo el momento vital en el que estáis y la planificación que tenéis para vuestro futuro inmediato. Yo os ayudo, eso si, intentando dar toda la información y perspectiva posible.

Y esa perspectiva es la siguiente: desde el punto estrictamente médico (de salud) no habría en realidad diferencia, pues contando con un buen cirujano que os asesore correctamente y os intervenga con garantías, y siguiendo ciertas recomendaciones y plazos, es lo mismo operarse antes o después, no habría diferencia.

Pero eso si, la cosa cambia mucho, desde el punto de vista estético. Si ambos momentos (el de desear quedarse embarazada y el de operarse) coinciden en el tiempo, nuestro consejo es primero pasar por el embarazo y luego por el quirófano, pues siendo prácticos, el operarse después tiene una gran ventaja: poder retocar, rejuvenecer y embellecer aquellas partes que se han visto transformadas por el embarazo y la lactancia esperando un mejor resultado.

Normalmente si la paciente es muy joven, cosa muy común en este tratamiento, suele decidir hacerlo antes pues aún ve lejano el momento de tener una familia. Pero si ya está cerca la idea de tener un bebé, entonces suele esperar, por el peso que tiene el motivo antes expuesto.

Después de un embarazo llevando unos implantes, algunas pacientes solicitan algún retoque o directamente una re-intervenión…pero no de forma especial, sino de la misma manera que lo hacen mujeres que no tienen prótesis. No es sólo el hecho de dar de mamar en si lo que provoca la caída del pecho (hay mujeres que no dan lactancia y también ven como sus pechos quedan más vacíos o caídos). Son varios estudios los que apuntan a que un conjunto de factores que provocan esa expansión en los tejidos y la consiguiente flacidez y perdida de turgencia: cambios hormonales, el aumento de masa del seno, su posterior reducción y también, claro, una posible lactancia.

3 – ¿Es posible dar el pecho si llevo implantes?

La gran pregunta. Y la respuesta es tajante: si, por supuesto que es posible. Tanto los implantes de silicona como los implantes salinos pueden convivir perfectamente con el propósito de dar el pecho a nuestro bebé.

Es necesario en cualquier caso que conozcáis que existen ciertos aspectos técnicos que si debéis tener en cuenta. Me refiero a que la elección de los distintos métodos de acceso para colocar el implante (a través de la axila, en el surco mamario o por la areola) puede llegar a influir en la funcionalidad de dar de mamar si no se llevan correctamente a cabo en la sala de operaciones.

Mientras que la técnica a través de la axila o la del surco mamario evitan la zona contigua a las glándulas que producen la leche materna, la técnica de acceso a través de la areola (círculo que rodea al pezón) puede llegar a ser problemática si no se realiza con seguridad, experiencia, cuidado y talento. De la misma manera que comentábamos en nuestro artículo dedicado a la sensibilidad tras un aumento de pecho, si los nervios que pueblan esa zona quedan cortados o dañados, puede que la capacidad de dar de mamar quede parcial o totalmente perjudicada. Lo mismo sucede con los conductos que unen las glándulas de producción de leche con el pezón, pues se encuentran en esa zona.

En las intervenciones realizadas en nuestro quirófano de Sevilla, nunca hemos tenido problemas con esta técnica pero, como experta en cirugía reconstructiva y secundaria, he recibido casos de pacientes que no han quedado bien en sus intervenciones en otros centros. Hemos visto pacientes que nos llegan desde diferentes partes del mundo operadas con la técnica peri-areolar, que han tenido problemas para dar de mamar de forma natural.

Es muy importante resaltar, como siempre hacemos, que esta técnica es completamente segura. Al 110%. Pero eso si, siempre y cuando se realice correctamente, como cualquier otra. Es una de las más demandadas pues reduce la cicatriz resultante a su mínima expresión, pero si no se aplica con conocimiento y cuidado puede llegar a generar problemas. Os animamos una vez más a tener mucha paciencia a la hora de elegir cirujano y que no os dejéis llevar únicamente por aspectos económicos, cercanía o comodidad.

Otra posible limitación de la lactancia debida a un aumento de pecho, aunque menos frecuente, puede ser la de una talla de implante excesivamente grande. Son raros los casos que se ven pero…lamentablemente nos han llegado intentando buscar solución, que inevitablemente pasa por reducir buscando una mayor naturalidad en los resultados. Una compresión desmesurada de los conductos lactóforos debido a un implante demasiado grande para el tejido que lo acoge, puede desencadenar que el flujo de leche hacia el exterior sea lento o inexistente.

Por último cabe destacar que algunas mujeres no pueden o no consiguen dar el pecho de forma natural (es decir, sin que tengan implantes de pecho) Puede que si esas mismas mujeres tuvieran implantes, asociaran erróneamente esa imposibilidad a su intervención. Claro ejemplo de que no siempre “correlación implica causalidad”, es decir, que dos eventos que se den de forma simultanea no tienen porque estar relacionados. Gran parte de lo que se comenta en la calle mucho tiene que ver con esto, pues incluso podemos hablar de un componente “psicológico” en el miedo a no poder de lactar bien, que desemboca en, efectivamente no poder hacerlo. Es un tema amplio que no corresponde a la finalidad de este artículo, pero que si queremos mencionarlo para que al menos, el llevar implantes, jamás os genere esta inseguridad en la cabeza. Como hemos explicado, siempre que vuestra intervención haya sido planificacda y ejecutada correctamente, no hay porque temer nada.

4 – ¿Es peligrosa la lactancia para el bebé? ¿Existe riesgo de contaminación?

Ni los implantes salinos, ni los de silicona suponen riesgo alguno. Pero no sólo a la hora de hablar de la lactancia, sino que son 100% seguros en todo momento para vosotras mismas. No hay riesgo de que la sustancia de la que está compuesta la prótesis pase al torrente sanguíneo o a los tejidos circundantes.

Es el desconocimiento, la falta de rigor científico, médico, anatómico y fisiológico, lo que genera miedos infundados. Por eso nos gusta hablaros con franqueza y exponeros los posible riesgos, que estéis siempre informadas, para que “no inventéis” en vuestras cabezas.

En nuestro centro, como sabéis, optamos casi el 100% de las veces por implantes de gel cohesivo de silicona. Mentor, Allergan, Polytech, Eurosilicone, Sebbin, Perthese, Nagor, Silimed…todas las marcas trabajan esa modalidad. Entre otras cosas, por la gran seguridad que entregan en el cuidado de la salud de la paciente.

Una y otra vez, desde hace décadas, se ratifica científicamente que no existen diferencias sustanciales entre los niveles de silicona en sangre que presentan mujeres intervenidas de aumento de pecho que una mujer que no ha sido intervenida. Es sabido que nuestro torrente sanguíneo contiene cada vez más productos sintéticos…pero al parecer su vía de entrada a nuestro organismo proceden en mayor medidad del aire y la alimentación. Conociendo las medidas de seguridad con las que son fabricados los implante de silicona, y por supuesto también conociendo la biología subyacente en la lactancia, entenderemos de inmediato que no existe tal riesgo.

Esta afirmación está sustentada por numerosos estudios científicos serios, realizados con muestras estadísticas suficientes y cuyo ámbito temporal comprende varias años. No se ha hallado prueba concluyente alguna. Os dejamos algunos enlaces para que podáis revisarlos por vosotras mismas y os quedéis más tranquilas (lamentablemente es en inglés, como suelen ser estas cosas en Internet).

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK44792/

http://www.fda.gov/downloads/MedicalDevices/ProductsandMedicalProcedures/ImplantsandProsthetics/BreastImplants/UCM260090.pdf

5 – Quiero ser madre y estoy operada ¿Cuanto tiempo debo esperar después de la intervención para empezar a buscar un bebé?

Como siempre, depende de las particularidades de cada paciente. Hay post-operatorios más lentos y laboriosos, mientras que otros son más llevaderos y cicatrizan rápido. No creemos que sea necesario decirlo, pero por supuesto una chica que esté ya “en estado” no es ni de lejos candidata en ese momento concreto a entrar en quirófano.

No sería la primera vez que vemos que una chica se queda embarazada muy poco tiempo después de haber pasado por quirófano. No es para nada lo ideal pues se corren riesgos relacionados con el post-operatorio. Estos riesgos no se deben a ser un post-operatorio de aumento de pecho concretamente, sino por ser un post-operatorio hospitalario a secas. Hablamos de fármacos, riesgo de infección, inflamación, dolores…no es ni de lejos el momento más adecuado. Siempre que vemos un caso así, remitimos al ginecólogo-tocólogo para que se haga cargo de todo, pues es este especialista el que tiene todos los conocimientos apropiados para llevar este tipo de casos. Las preguntas relacionadas con un hipotético aborto dada la situación, también es mejor que se las trasladéis al especialista.

6 – Acabo de ser madre ¿Cuanto tiempo tengo que esperar para operarme?

Hay que espaciar ambos momentos sin duda alguna. No se debe hacer coincidir en un mismo año. Pero nuevamente, depende de cada caso. Podemos afirmar por regla general (desde el punto de vista estrictamente técnico) que transcurridos seis meses después de terminar de amamantar a tu bebé, ya puedes ir comenzando el proceso quirúrgico que has escogido. Los niveles hormonales, energéticos, el peso, y otros aspectos ya han vuelto a la normalidad o se han estabilizado lo suficiente tras ese periodo. Es importante esperar, entre otras cosas, a que la producción de leche se haya detenido, pues la existencia de esta en un post-operatorio podría incrementar el riesgo de infección o contractura capsular.

Cabe resaltar que no todo es el apartado físico o técnico, en cirugía estética hay que tener siempre cabeza y corazón. Nuestro consejo es incluso tomárselo con más calma, y esperar un año o incluso un poco más, para tener la mente serena y despajada, y decidir con mayor perspectiva con respecto a un aspecto tan importante de tu vida.

Como ya hemos visto antes en el punto anterior, solemos aconsejaros en consulta que si tenéis planeados en un futuro cercano ampliar nuevamente la familia, tengáis en cuenta que los efectos de un retoque pueden no resultar tan duraderos si vais a pasar de nuevo, otra vez, por todo el proceso de crianza. Nuestro trabajo es conseguir un resultado perfecto, durante el mayor tiempo posible. Por ello os explicamos todas las opciones, vosotras sois las que decidís en base a esa información.

7 – ¿Un pecho operado cambia en mayor medida que un pecho sin operar durante el embarazo o la lactancia?

Tanto si estás operada como si no, tu pecho va a cambiar. Es un hecho que el embarazo y la lactancia transformarán un pecho natural así que ¿cómo esperar que no lo haga en el caso de estar operada?. La perdida de firmeza, altura, elasticidad y turgencia…o sin ir más lejos la aparición de estrías en la piel aparecerán tanto en las mujeres que están operadas como en las que no. Pero seguro que vuestra pregunta es…¿En mayor o menor medida?

No podemos afirmar de forma generalizada que llevar implante conlleve una transformación mayor, aunque si es cierto que añade más peso a los tejidos mamarios, lo que puede llevar a resultar en una caída o transformación más significativa. Pero que pueda suceder…no significa que suceda.

Cada caso es un mundo, y sólo tras explorar de forma individualizada podremos acercarnos (algo) a una estimación.Así como es muy difícil predecir como quedarán unos senos naturales de una mujer concreta después de la crianza, debido a la multitud de variables que pueden influir, para cada mujer intervenida de mamoplastia de aumento las condiciones son también únicas.

Como decíamos, en ambos casos, es casi imposible vaticinar nada con seguridad, pues son muchas las variables. Pero por agarrarnos al menos a algo, uno de los mejores indicativos para saber si, con implantes o sin ellos, tu pecho va a cambiar mucho, es el de mirar la genética de tu ascendencia. Si tu madre o tus abuelas tuvieron una caída fuerte, o pocas estrías, o se les quedó un pecho muy vacío, o tuvieron poco cambio general…sabrás que la tendencia de tu cuerpo irá más o menos por esa linea. Tu ADN guarda en gran medida las pautas de como vas a responder a todos esos cambios, pero luego, nuevamente recalcamos, hay multitud de factores que pueden salirse mucho de esa tendencia. Cada paciente intervenida tiene sus propias características individuales en cuanto a la firmeza de la piel o los tejidos, la forma inicial del seno, el implante o la técnica de inserción escogidas, etc.

Sabemos que algunos “profesionales”, aún sabiendo todo esto, esconden o directamente no tienen en cuenta una posible maternidad a la hora de planificar una mamoplastia. Se fijan únicamente en el corto plazo, sin tener en cuenta que la vida de una mujer puede cambiar drásticamente de la noche a la mañana. No asesoran bien a sus pacientes de lo que puede suceder tras una lactancia y no introducen estas variables de las que hablábamos a la hora de realizar la indicación de talla, tipo, técnicas, etc.

Por eso, entre otras razones, los pilares fundamentales de nuestra forma de ver la cirugía estética son la naturalidad y la prevención. Esta última es, sin duda, la clave de un resultado duradero. En nuestras primeras consultas, cuando nos conocemos, hablamos de todo, incluidos los “planes de futuro”. Este conocimiento sobre vuestro estado vital, sumado al estudio médico exhaustivo de cada paciente con sus particularidades anatómicas nos hacen decantarnos por una solución u otra. Un verdadero “traje a medida” que asegure unos resultados perfectos a corto, medio y largo plazo. Unos implantes son para toda la vida, no sólo para los primeros años.

Dicho todo esto, desde el punto de vista técnico, es muy importante aclarar que el embarazo no cambiará en absoluto la forma del implante propiamente dicho. Es decir, la forma, el tacto o el volumen de la prótesis no se ve alterada por este proceso. Es la relación entre el pecho y la prótesis la que si puede ser objeto de estudio previo con el fin de anticipar el comportamiento para cada caso concreto, pero el “sujeto” físico no sufre alteración alguna.

8 – ¿Puedo hacer esfuerzos cargando a mi bebe si estoy operada?

Precisamente debido a aspectos como este, aconsejamos espaciar la intervención y la maternidad. Un tejido mamario que acoge unas prótesis que ya se han asentado y cicatrizado durante, por ejemplo, año y medio, puede sin problemas ejecutar movimientos y soportar cargas de forma cotidiana. Si la cicatriz interna aún está fresca, pueden aparecer roturas y contratiempos al hacer esfuerzos grandes…y eso hablando de mucho menos peso que coger en brazos a un bebé.

Siempre debéis seguir a raja tabla los consejos del post-operatorio, y estos incluyen no hacer esfuerzos grandes antes de los primeros 6 meses tras ser intervenidas.

9 – ¿Como puede ayudarme la cirugía estética a recuperar mi forma después de dar de mamar?

Muchísimas mujeres dejan de verse atractivas tras la transformación que su cuerpo sufre tras varios embarazos. Es completamente normal, pues en algunos casos estos cambios son realmente muy drásticos. Yo sin ir más lejos, soy madre de dos preciosas niñas, y conozco de sobra cuales son “esas zonas” que pueden verse afectadas tras el proceso. Siempre supone una extra de sensibilidad el ser cirujana y mujer para saber lo que queréis. Sabemos que la vida social y laboral de muchas mujeres no se detiene tras la crianza, por lo que muchas decidís acudir en la búsqueda de algunos tratamientos que, a veces con muy poco, hacen mucho.

La elasticidad de la piel y de los tejidos con los que vamos a trabajar para conseguir un buen resultado es una característica muy personal. Depende de tu edad, del número de embarazos anteriores, hábitos alimenticios y saludables, exposición solar acumulada, etc. La degradación de estas características en la zona pectoral varia de una persona a otra, y como ya hemos comentado, sucederá tanto si tienes implantes como si no.

La valoración profunda, individualizada y detenida del estado actual de todas tus características físicas son los cimientos de un buen resultado. No sirve de nada que te fijes en “como le quedó a tu amiga”, porque tu amigas no eres tú.

Si ya tenías implantes y decides realzar el pecho con una mastopexia (también conocido como lifting, realce de seno o levantamiento de pecho), o bien por un recambio de implantes de menor tamaño, un cirujano experimentado podrá usar la cicatriz de tu intervención anterior.

Si te vas a intervenir por primera vez, una mastopexia sumada a una sutil mamoplastía de aumento puede ser la mejor opción para recuperar la figura y evitar un pecho caído y vacío. Una vida sana y mucho ejercicio físico siempre ayudan a rejuvenecer los estragos causados por la maternidad en ciertas partes del cuerpo como las caderas o la barriguita, pero también existe el atajo de estilizar la silueta mediante una liposucción.

En Estados Unidos, a esta serie de tratamientos combinados se le conoce como “mommy makeover” (algo así como tratamiento post-maternidad) que ha ganado mucha popularidad en los últimos años. Como veis el tratamiento que suele aparecer como común denominador en cualquier caso es el realce de pecho, pues eliminando el exceso de piel y realzando el pecho se soluciona de inmediato el problema principal que casi todas las mujeres traen a las primeras consultas.

El gusto individual en cualquier caso jugará un papel importante en todo el proceso, pues el embarazo además de cambiar la configuración física de tu cuerpo, también lo hace de tu mente…puede que cambie como te miras a ti misma y como miras la vida. En este sentido son muchas las madres que estaban operadas y optan por una retirada total de sus implantes, pues ya no ven necesario el re-cambiarlos. Tenemos varios casos en nuestra sección de testimonios.

Una vez tomadas en consideración todas las opiniones, y explicadas todas las opciones, creo que es necesario, como madre y mujer, resaltar un poco esa belleza intrínseca que también subyace tras estos cambios que se experimentan en el cuerpo femenino tras tener un hijo. A muchas mujeres no les desagrada su “nuevo” cuerpo, pues saben darle también su valor, sabiendo colocarlos en una etapa concreta de sus vidas. Pero si luego de gustarnos y aceptarnos, podemos ayudar con algún re-toque, mucho mejor ¿no?.

10 – Resumen y Conclusiones

  • Podrás dar el pecho a tu bebé si te has operado de mamoplastia de aumento
  • Es seguro desde el punto de vista médico hacerlo, pues en ningún momento (no sólo desde el punto de vista de la lactancia) existe riesgo de contaminación.
  • Si quieres operarte antes de tener descendencia, puedes hacerlo, pero debes comentar tus planes de futuro al cirujano para que sea tenido en cuenta en la planificación de la intervención.
  • Si aún tienes planeado tener más hijos, nuestro consejo es que esperes al último para hacerte esos retoques que te devuelvan la figura, pues si lo haces entre medio, quizás un retoque que te hayas hecho no luzca igual.
  • Hay que espaciar mínimo medio año ambos eventos, no debes hacer coincidir en el tiempo la maternidad y la intervención quirúrgica. Tanto por el esfuerzo físico que puedas llegar a realizar en esa etapa, como por el riesgo de infección, como por el desajuste hormonal o la ingesta de fármacos que puedan interferir con el embarazo.

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